Lavado de raíces en cannabis: el último ritual antes de la cosecha
El lavado de raíces es ese momento clave en el cultivo donde no se hace más, pero en realidad se decide todo.
Es el cierre del ciclo, el acto final antes de la cosecha, cuando la planta se despide de los nutrientes acumulados
y se prepara para mostrar su versión más pura.
En Argentina, donde cada cultivo es una pequeña batalla contra el clima, el agua y el entorno, entender bien esta fase
marca la diferencia entre un buen resultado y uno memorable. No es magia, es técnica bien aplicada.
¿Qué es el lavado de raíces y por qué es tan importante?
El lavado de raíces en cannabis consiste en regar la planta únicamente con agua, sin fertilizantes,
durante los últimos días o semanas antes de la cosecha. El objetivo es que la planta consuma los nutrientes
almacenados en su interior.
Cuando no se realiza correctamente, esos restos de sales y fertilizantes terminan afectando el sabor,
el aroma y la combustión del producto final. Nadie quiere flores que raspen la garganta o tengan gusto metálico.
Un buen lavado permite:
- Sabores más limpios y definidos
- Aromas más intensos y fieles a la genética
- Mejor combustión y experiencia final
- Flores más suaves y agradables
La planta agradece este descanso final.

¿Cuándo hacer el lavado de raíces?
El momento ideal para iniciar el lavado depende del medio de cultivo:
- En sustrato con tierra, lo habitual es comenzar entre 10 y 15 días antes de la cosecha.
- En coco o sistemas hidropónicos, suele bastar con 5 a 7 días.
Una señal clara es cuando los tricomas comienzan a verse mayoritariamente lechosos y algunos ámbar.
Ahí la planta ya hizo su trabajo y solo necesita depurarse.
Durante el lavado es normal que las hojas amarilleen. Lejos de ser un problema,
es una señal de que la planta está utilizando sus reservas internas. Es el final del viaje.
Cómo hacer un lavado de raíces correcto paso a paso
El proceso es simple, pero no improvisado.
Primero, usá agua de buena calidad, idealmente con pH ajustado entre 6,0 y 6,5 en tierra.
El pH sigue importando hasta el último día.
Luego, regá en abundancia, buscando que el agua drene bien por la base de la maceta.
La idea es arrastrar las sales acumuladas del sustrato.
Durante el lavado:
- No agregues fertilizantes
- No estimules con aditivos
- Observá la reacción de la planta
Menos es más en esta etapa.
Productos de growshop útiles para el lavado de raíces
Aunque el agua sola funciona, existen productos específicos que ayudan a realizar un lavado más eficiente y controlado.
Los más utilizados son:
- Soluciones limpiadoras de sales para raíces
- Enzimas que descomponen restos orgánicos
- Correctores de pH para asegurar una absorción correcta
Estos productos facilitan el proceso, especialmente si se usaron fertilizaciones intensas durante la floración.
Un buen lavado es como pasar un paño fino antes de la exposición final.

Genéticas de BSF Seeds que brillan después de un buen lavado
El lavado de raíces permite que cada genética exprese su perfil real.
En BSF Seeds hay variedades que muestran todo su potencial cuando este proceso se hace bien.
Algunas recomendadas para el público argentino:
- Gorilla Glue Fotoperiódica:
Potente, resinosa y con aromas intensos. Un lavado correcto resalta sus notas terrosas y dulces. - Moby Dick Fotoperiódica:
Producción explosiva y perfil aromático complejo. El lavado limpia el sabor y la vuelve más suave sin perder carácter. - Critical +2 XXL AUTO:
Rápida y generosa. Un buen lavado potencia su dulzura y mejora notablemente la experiencia final.
Estas genéticas responden de forma excelente cuando se respeta el cierre del ciclo.
Errores comunes durante el lavado de raíces
Algunos cultivadores se apuran o exageran. Ambos extremos juegan en contra.
Errores frecuentes:
- Lavar demasiado pronto
- Excederse en días sin nutrientes
- No controlar el pH del agua
- Pensar que el amarilleo es una falla
El lavado no es abandono, es acompañamiento consciente hasta el final.
El cierre perfecto para una gran cosecha
El lavado de raíces no es una moda ni un mito. Es una práctica simple que mejora notablemente la calidad del resultado final.
Es el momento en que el cultivador deja de intervenir y permite que la planta termine su trabajo con dignidad.
En ese silencio final, se define el sabor, el aroma y la suavidad que después todos van a notar.
Ahora que ya sabés cómo y cuándo hacer un lavado de raíces correcto, es momento de elegir genéticas que realmente
valgan la pena hasta el último riego.
Explorá el catálogo de BSF Seeds Argentina,
descubrí variedades pensadas para destacar en cada etapa del cultivo y llevá tu cosecha al nivel que se merece.
El final del ciclo también puede ser el mejor comienzo.



